Vertumno y Pomona: una historia de amor en la mitología romana 

El mito latino del dios Vertumno y Pomona es uno de los más bellos de la mitología romana narrado con maestría por Ovidio en sus Metamorfosis.
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Vertumno y Pomona pintados por Rubens
Marcos Ribas Pérez | Dom, 09/14/2025 - 17:37
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La relación entre Vertumno y Pomona es mucho más que un simple romance mitológico: es una narrativa que mezcla transformación, terquedad amorosa y el muy normalizado acoso a la mujer tan frecuente en las leyendas antiguas. Es además uno de los pocos mitos puramente latinos, aunque con orígenes marcadamente etruscos, en los que no ha intervenido apenas la contaminatio griega que transformó la mayor parte de los mitos de Roma. En este mito, Vertumno se transformó en un inofensivo anciano para seducir a Pomona, que rechazaba a sus pretendientes de todas las formas posibles. 

Desde el siglo XVII, maestros como Rubens se obsesionaron con plasmar este mito en lienzos que hoy podemos admirar en lugares como el Museo Nacional del Prado

¿Quiénes son Vertumno y Pomona en la mitología romana?

En el amplio universo de los dioses romanos, Vertumno y Pomona ocupaban un lugar secundario. Sin embargo, estas deidades menores encarnaban algo que para los romanos era básico: la supervivencia a través de la agricultura. Sus campos, sus cosechas, su pan de cada día dependían de fuerzas como estas.

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Vertumno pintado por Arcimboldo

¿Cuál es el origen y los poderes del dios Vertumno?

Vertumno era una divinidad de origen etrusco. Los habitantes de Volsinia (la actual Bolsena) lo adoraban como Voltumna, uno de sus dioses principales. Cuando Roma absorbió la cultura etrusca, antes incluso de que sus ciudades fueran conquistadas, Vertumno pasó a formar parte del panteón latino con todos sus atributos intactos.

Su nombre está relacionado con el verbo latino vertere, que designaba una acción muy ligada con la agricultura, ya que se usaba para el acto de mover la tierra cuando se araban los campos. También tiene relación con lo que en castellano daría lugar al verbo convertir, una referencia al don de transformarse en todas las formas o cosas que desease. 

Su atributo más importante era transformarse en lo que se le antojara. Un día podía ser un apuesto joven, al siguiente un venerable anciano, y si le daba la gana, hasta un animal o una planta. Para los etruscos y para los romanos arcaicos, era el responsable de que las estaciones cambiaran, de que los cultivos maduraran, y de mantener ese ciclo eterno de siembra y cosecha que mantenía vivos a los romanos. En las antiguas representaciones aparece como un tipo fornido cargando frutas o herramientas de jardín. 

¿Qué representa Pomona como diosa de los frutos y árboles frutales?

A diferencia de Vertumno, Pomona era netamente romana, sin equivalente griego ni etrusco. Su nombre viene de "pomum", que significa fruto, una etimología muy directa. Era la diosa de los huertos, la que hacía que las manzanas fueran jugosas, las peras dulces y las ciruelas cogieran su color oscuro. 

Lo curioso de Pomona es que era una trabajadora incansable. Mientras otras ninfas andaban retozando por bosques y ríos, ella estaba con las manos en la tierra, podando aquí, injertando allá. Los romanos la veían como el símbolo perfecto de la dedicación: hermosa, trabajadora e indiferente a los piropos. En el arte siempre sale rodeada de frutas, con su podadera en mano y coronada con flores. 

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Pomona pintada por Nicolas Fooché

¿Cómo se relaciona su historia con las estaciones del año?

Vertumno, el señor de las transformaciones, era prácticamente las cuatro estaciones en un solo dios. Su cortejo a Pomona no era solo un capricho amoroso; era la danza eterna entre el cambio y la constancia, entre el proceso y el resultado. Vertumno representa todo lo que cambia en la naturaleza —temperatura, lluvia, sol— mientras que Pomona es el resultado final de todo ese baile cósmico: los frutos maduros del otoño. 

¿Cómo se desarrolla el mito de Vertumno y Pomona según las Metamorfosis de Ovidio?

Ovidio, uno de los poetas romanos con más talento para el drama, nos regala en el Libro XIV de sus "Metamorfosis" la versión más conocida de esta historia. Y créeme, el tipo sabía cómo contar una buena narración. La acción transcurre en el antiguo Lacio, y el poeta romano Ovidio la estructura como una comedia romántica divina: chico persigue a chica, chica lo rechaza, chico se disfraza, y la relación acaba por culminar por medio del engaño. 

¿Por qué Pomona rechazaba a todos sus pretendientes?

Según Ovidio, Pomona era el tipo de ninfa que prefería la compañía de sus perales a la de cualquier mortal o dios. No es que fuera antipática o que odiara el amor; simplemente estaba tan metida en su trabajo que no tenía tiempo para tonterías románticas y se mostraba insensible a las delicias del amor. En su día a día tenía que aguantar todo tipo de insinuaciones, sátiros haciendo flexiones para impresionarla, silvanos componiendo serenatas, y ella ahí, concentrada en conseguir el injerto perfecto.

La ninfa llegó al extremo de construir muros alrededor de sus huertos para mantener alejados a los moscones divinos. Es fascinante cómo Ovidio la retrata: una mujer autosuficiente que encuentra realización en su trabajo, no en el matrimonio. Para una sociedad romana donde las mujeres raramente tenían esta autonomía, Pomona era toda una declaración de principios. Aunque, siendo justos, también podríamos interpretar su resistencia como la naturaleza misma haciéndose la difícil antes de entregar sus frutos.

¿Cómo logró Vertumno disfrazarse de anciano para acercarse a Pomona?

Después de fracasar muchas veces con sus proposiciones amorosas, Vertumno tuvo una idea. Se transformó en un viejito segador, el tipo de persona que jamás levantaría sospechas en un huerto. Ovidio se luce describiendo la transformación: canas auténticas, arrugas que contaban historias, ropa gastada de campesino, y hasta un bastón para completar el look de abuelo entrañable.

Con esta apariencia inofensiva, nuestro dios metamórfico logró lo imposible: cruzar los famosos muros de Pomona. Una vez dentro, empezó con la táctica más vieja del libro: hacerse el interesado en su trabajo. Y funcionó. Pomona bajó la guardia y hasta lo dejó sentarse a su lado bajo una vid cargada de uvas. El detalle de la vid no es casual; Ovidio sabía lo que hacía al crear esa imagen de intimidad agrícola.

Finalmente, y una vez se había ganado su confianza y despertado su interés, Vertumno volvió a transformarse en su aspecto de joven dios atractivo, y la ninfa acabó por aceptar su amor. 

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Vertumno y Pomona pintados por Rubens

¿Qué significado tiene la capacidad de Vertumno para transformarse?

La habilidad transformista de Vertumno es el corazón palpitante de todo el mito, y opera en varios niveles que vale la pena desentrañar. En el nivel más obvio, refleja su rol como dios de los cambios estacionales. Pero hay mucho más. Su metamorfosis para conquistar a Pomona es como un manual de adaptación agrícola: así como el campesino debe cambiar sus métodos según la época del año, Vertumno cambia de forma hasta encontrar la correcta. Es la flexibilidad personificada, algo que los romanos valoraban tremendamente.

Lo que no se puede negar es que Ovidio usa esta capacidad transformadora como metáfora del cambio necesario para el crecimiento. Ya sea en la agricultura, en el amor, o en la vida misma, la adaptabilidad no es opcional; es supervivencia pura.

¿Cuáles son las obras más famosas sobre Vertumno y Pomona en las colecciones de arte?

El Barroco desarrolló un peculiar interés por el mito de Vertumno y Pomona, y muchos artistas de diferentes países realizaron obras de pintura y escultura sobre este tema. Desde 1637 aproximadamente, los artistas no podían dejar de pintar a estos dos tortolitos mitológicos. Las colecciones reales y museos como el Prado están repletos de interpretaciones que van desde lo sublime hasta lo, digamos, creativamente liberal con el mito original.

¿Qué características tienen las obras de Rubens sobre Vertumno y Pomona?

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Vertumno y Pomona pintados por Rubens

Rubens, por ejemplo, atacó este mito con todo su arsenal barroco en diversos cuadros. Sus versiones, algunas de las cuales pueden verse en el Museo del Prado de Madrid, son puro teatro visual. Imagina jardines que parecen explotar de vegetación, frutas que casi puedes saborear, y personajes con más curvas que una carretera de montaña. En las pinturas de Rubens, siempre encontramos a Vertumno en el momento exacto de quitarse la máscara de anciano. Ruben, por otro lado, mostró a Pomona aparece sorprendida pero claramente interesada, rodeada de frutas. Los colores son puro otoño: dorados que te hacen pensar en tardes de vendimia, verdes que gritan fertilidad, y esos rojos rubenianos que siempre andan coqueteando con lo prohibido.

Estas obras se convirtieron en el estándar de cómo representar el mito. Influyeron tanto en la escuela flamenca como en la española, y en numerosos artistas posteriores de la historia del arte, creando toda una iconografía que básicamente decía cómo pintar alegorías de la agricultura y los cambios de estaciones.