Antes de que la aristocracia romana se repartiera el poder y se crearan las grandes magistraturas, hubo reyes que gobernaron las siete colinas de Roma. Lucio Tarquinio el Soberbio fue el séptimo y último monarca romano, un personaje a medio camino entre el mito y la historia. Su gobierno fue tan brutal que los romanos se conjuraron para que Roma jamás volviera a tener un monarca, y para ello crearon todo un sistema político para evitar que un mismo individuo acaparara todo el poder. La historia de este monarca es una mezcla de traición familiar, ambición desmedida y un final digno de una tragedia griega.
¿Quién fue Tarquinio el Soberbio y cómo llegó al poder en la Antigua Roma?
En el año 535 a.C. Roma todavía es una ciudad relativamente pequeña comparada con el imperio que llegaría a ser. En el trono se sienta Lucio Tarquinio, aunque todo el pueblo lo conoce como "el Soberbio". Su ascenso al trono está lleno de intrigas palaciegas, episodios de violencia y traiciones familiares. Los historiadores romanos como Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso cuentan una historia donde la sangre, la traición y las puñaladas por la espalda fueron la norma habitual, elementos que, de tan literarios que parecen, sin duda contienen mucho de invención tardía.
¿Cuál era el origen etrusco de Lucio Tarquinio el Soberbio?
Tarquinio no procedía de una de las viejas familias romanas que habían vivido en la ciudad desde tiempos de Rómulo. Sus raíces estaban en Etruria, la civilización que dominaba el centro de Italia antes de que Roma se convirtiera en la potencia que conocemos. Era descendiente de la nobleza de la ciudad de Tarquinia, una ciudad etrusca próspera y pujante en el siglo VI a.C. Su padre era Tarquinio Prisco, que había sido el quinto rey de Roma y el primer etrusco en sentarse en el trono romano tras emigrar a la ciudad latina junto con el resto de su familia.
La monarquía etrusca ha generado una gran cantidad de bibliografía por parte de historiadores que se han planteado si la presencia de estos reyes en el relato tradicional responde a un momento de influencia puntual por parte de una familia o bien a una conquista de Roma por las armas de Etruria. La escasez de fuentes para este periodo arcaico impide precisar más, por lo que solo podemos hablar de una fuerte presencia etrusca en la ciudad del Tíber que se plasmó en el hecho de que algunos de los reyes fueran de esta procedencia.
¿Cómo se relaciona Tarquinio el Soberbio con Tarquinio Prisco y Servio Tulio?
Tarquinio el Soberbio era hijo de Tarquinio Prisco, pero cuando los hijos del anterior rey, Anco Marcio, asesinaron a su padre al verse privados del trono, la corona no pasó a él. En Roma el principio de monarquía hereditaria no estaba en absoluto consolidado, y todo apunta a que al morir el rey era el Senado, formado por los más ancianos de la aristocracia, quienes elegían al sucesor dentro de los candidatos más idóneos.
Tras el asesinato de Tarquinio Prisco, se eligió a Servio Tulio, que era yerno del difunto rey. Servio Tulio debió de ser un hombre de gran habilidad política y militar, ya que desde unos orígenes serviles, su madre era una esclava en casa del rey, consiguió que el monarca le aceptara en la familia real y le nombrara su sucesor. Para intentar ganarse a su causa al hijo de Tarquinio Prisco, lo casó con su propia hija, Tulia.
¿Cómo usurpó el trono romano tras el asesinato de su suegro?
Sin embargo, Tarquinio y su esposa no iban a esperar pacientemente su turno. Primero empezaron una campaña de desprestigio contra el viejo Servio Tulio, diciendo que gobernaba ilegalmente, que nunca había sido elegido de forma adecuada. Un día, Tarquinio convoca al Senado sin avisar al rey y hace ante los senadores un reclamo de su propia legitimidad. Cuando Servio Tulio se entera y va corriendo al Senado para ver qué está pasando, Tarquinio, siempre según la dramática reconstrucción de nuestras fuentes, lo agarra con sus propias manos y lo tira por las escaleras de la Curia. El pobre anciano, todo golpeado, intenta volver a casa, pero los sicarios de Tarquinio lo alcanzan y lo rematan. Tulia, la propia hija de Servio, pasa con su carruaje por encima del cadáver de su padre.
¿Cuáles fueron las características principales del reinado de Tarquinio el Soberbio?
Comenzó así el reinado del rey Tarquinio que no tardó en ser conocido por todos como el Soberbio. Desde el 535 hasta el 509 a.C., Roma vivió bajo el puño de hierro de este monarca de tendencias despóticas y autoritarias. La colaboración con el Senado, que había sido una constante desde tiempos de Rómulo, fue eliminada de un plumazo, y los patres apenas eran convocados. Ante esta situación, el malestar de las familias aristocráticas de Roma fue en aumento.
En el terreno de la política exterior y la guerra, Tarquinio fue un rey agresivo y expansionista. Lanzó campañas militares por todo el Lacio, expandiendo la influencia romana.
A pesar de la imagen de tirano que transmiten de él, todas las fuentes coinciden en señalar a Tarquinio el Soberbio como el político que transformó Roma en una ciudad digna de ese nombre. Su obra cumbre fue terminar el Templo de Júpiter Capitolino, un proyecto que su padre había empezado y al que él le dio el impulso final y el aspecto definitivo que tuvo durante siglos. Desde este momento, este templo se convirtió en el corazón de Roma, y mantuvo esta consideración hasta su abandono con la llegada del cristianismo.
También se puso a ampliar la Cloaca Máxima, un sistema de drenajes que permitió sanear por completo el área del Foro y conducir los arroyos que pasaban por él bajo tierra. Gracias a esto, el Foro Romano, el corazón de la ciudad, fue pavimentado y reorganizado.
¿Por qué se considera a Tarquinio el Soberbio un tirano?
Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso, dos autores que todo apunta que bebieron de fuentes distintas, coinciden en señalar el reinado de Tarquinio el Soberbio como un dechado de abusos contra la aristocracia y el pueblo . El Senado, la institución creada por Rómulo para aconsejar al rey, se convirtió en su enemigo. Ejecutó senadores, confiscó propiedades, gobernó por decreto. Los romanos posteriores lo pintaron como el ejemplo perfecto de lo que no debe ser un gobernante, y siglo tras siglo en la leyenda de Tarquinio se fueron acumulando todas las características que se relacionaban con la tiranía. Es probable que muchas de las historias que nuestras fuentes nos cuentan sobre Tarquinio sean en realidad copias de la tradición griega sobre los tiranos arcaicos que, en esta misma época, consolidaban su poder en las ciudades de la Hélade.
La caída de Tarquinio el Soberbio: la violación de Lucrecia
El evento catalizador que precipitó la caída de la monarquía ocurrió en el año 509 a.C. Mientras Tarquinio se encontraba en campaña militar contra Ardea, su hijo Sexto Tarquinio visitó la casa de Colatino, un pariente de la familia real y oficial del ejército. Allí, Sexto se encontró con Lucrecia, esposa de Colatino y conocida por su virtud. Según el relato de Tito Livio, Sexto, consumido por la lujuria, regresó esa misma noche a la residencia de Colatino y violó a Lucrecia bajo amenaza de muerte y deshonra.
El juramento de Bruto y los aristócratas: Roma jamás tendría rey
Al día siguiente, Lucrecia, devastada por la afrenta, convocó a su padre Lucrecio, a su esposo Colatino y a Lucio Junio Bruto, sobrino de Tarquinio que había sobrevivido a las purgas del rey fingiendo estupidez. Tras relatar el ultraje sufrido, Lucrecia se suicidó con una daga, no sin antes exigir venganza contra los Tarquinios. Bruto, revelando entonces su verdadera naturaleza, extrajo el puñal del cuerpo de Lucrecia y juró sobre su sangre expulsar a la familia real y abolir para siempre la monarquía en Roma. Este juramento, pronunciado en presencia de testigos prominentes, se convertiría en el acto fundacional de la República Romana.
Levantamiento popular y expulsión de la familia real
Bruto, aprovechando su posición como tribunus celerum (comandante de la caballería real), movilizó rápidamente a la población romana. Exhibió el cuerpo de Lucrecia en el Foro Romano, pronunció un encendido discurso denunciando las injusticias de los Tarquinios y llamó al pueblo a las armas. La respuesta fue inmediata: ciudadanos indignados y nobles oprimidos se unieron a la causa revolucionaria, tomando control de la ciudad mientras Tarquinio continuaba en el asedio de Ardea.
Al enterarse del levantamiento, Tarquinio regresó precipitadamente a Roma, pero encontró las puertas de la ciudad cerradas. Mientras tanto, Bruto se dirigió al campamento militar en Ardea, donde persuadió a las legiones de abandonar al rey y unirse a la causa republicana. Aislado y sin apoyo militar, Tarquinio el Soberbio se vio forzado al exilio junto con su familia, refugiándose inicialmente en Caere, ciudad etrusca aliada. La gens Tarquinia fue formalmente proscrita, prohibiéndose a cualquier miembro de la familia regresar a territorio romano bajo pena de muerte.
Establecimiento de la República
Las primeras instituciones republicanas
Tras la expulsión de los Tarquinios, se estableció un nuevo sistema de gobierno basado en principios anti-monárquicos. El poder ejecutivo, anteriormente concentrado en el rex (rey), fue dividido entre dos magistrados elegidos anualmente, denominados cónsules. Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino fueron designados como los primeros cónsules de la República Romana. Esta estructura dual tenía como propósito fundamental prevenir la concentración del poder en un solo individuo, estableciendo un sistema de control mutuo o colegialidad.
La paradoja de Colatino
Una de las primeras crisis de la joven república surgió precisamente de la presencia de Colatino, quien a pesar de su papel en el derrocamiento de Tarquinio, pertenecía a la gens Tarquinia. Bruto, argumentando que el mero nombre "Tarquinio" evocaba recuerdos de la tiranía, persuadió a la Asamblea para exigir la renuncia de Colatino. Aunque inicialmente reticente, Colatino finalmente aceptó exiliarse voluntariamente a Lavinium, siendo reemplazado por Publio Valerio Publicola, quien implementaría importantes reformas para proteger las libertades ciudadanas.
Las guerras por la restauración: Tarquinio intenta recuperar el trono
Conspiraciones internas
El exiliado Tarquinio no renunció fácilmente a recuperar su trono. Su primera estrategia consistió en fomentar una conspiración interna en Roma, atrayendo a jóvenes aristócratas descontentos con el nuevo régimen, entre ellos, sorprendentemente, los propios hijos de Bruto: Tito y Tiberio. La conspiración fue descubierta gracias a un esclavo llamado Vindicio, y los implicados fueron ejecutados. En un acto que demostraría la firmeza de su compromiso con la república, Bruto presidió personalmente la ejecución de sus hijos, episodio que los autores antiguos presentan como ejemplo supremo de virtud cívica romana.
Intervención etrusca: la amenaza de Porsena
Fracasada la conspiración, Tarquinio recurrió a la ayuda militar externa. Primero convenció a las ciudades etruscas de Veyes y Tarquinia para que le proporcionaran tropas, enfrentándose a las fuerzas republicanas en la batalla del bosque Arsio. Según la tradición, durante este enfrentamiento Bruto y Arrunte, hijo de Tarquinio, se mataron mutuamente en combate singular. La batalla terminó con victoria romana, pero a un precio elevado: la pérdida de uno de los fundadores de la República.
El intento más serio de restauración monárquica vino de la mano de Lars Porsena, poderoso rey de Clusium (actual Chiusi). Alrededor del 508-507 a.C., Porsena sitió Roma, llegando a ocupar el Janículo. Este conflicto generó algunas de las leyendas más célebres de la historia romana: Horacio Cocles defendiendo heroicamente el puente Sublicio, Mucio Escévola quemando su mano derecha para demostrar el valor romano, y Clelia escapando a nado a través del Tíber. Aunque las fuentes romanas tradicionales afirman que Porsena se retiró impresionado por estos actos de heroísmo, evidencia arqueológica y testimonios de historiadores como Tácito sugieren que Roma pudo haber sido temporalmente sometida por los etruscos.
La batalla del Lago Regilo
El último intento significativo de Tarquinio por recuperar el trono ocurrió alrededor del 496 a.C., cuando consiguió el apoyo de la Liga Latina. El enfrentamiento decisivo tuvo lugar en la batalla del Lago Regilo, donde las fuerzas romanas, comandadas por el dictador Aulo Postumio Albo, derrotaron definitivamente a los latinos y sus aliados etruscos. Según la leyenda, los dioses Cástor y Pólux aparecieron durante la batalla luchando del lado romano, anuncio sobrenatural de la victoria. Tras esta derrota, Tarquinio el Soberbio, ya anciano, se retiró a Cumas donde murió poco después, terminando definitivamente las aspiraciones de restauración monárquica.


