La diosa egipcia Nut, diosa del cielo en la mitología egipcia y representación de la vía láctea

Nut era la diosa egipcia del cielo, una divinidad de enorme importancia en la mitología egipcia que recibió culto durante milenios
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La diosa egipcia Nut, diosa del cielo del antiguo egipto
Marcos Ribas Pérez | Dom, 11/02/2025 - 12:26
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Nut era la diosa egipcia del cielo, una transformación del cielo en algo vivo y sagrado. Nut se representa como una mujer desnuda gigante cubierta de estrellas, con el cuerpo arqueado sobre la tierra y los brazos extendidos, sosteniendo todo el firmamento. Los antiguos egipcios no veían solo estrellas cuando miraban la bóveda celeste por las noches; veían a Nut, protegiéndolos, moviéndose con los astros. Era su forma de entender ese misterio infinito que se extendía sobre sus cabezas cada noche. Pero Nut , hija de Shu y Tefnut, era mucho más que una bonita metáfora del cielo nocturno. La diosa egipcia del cielo guiaba a los muertos en su viaje final, los recibía en sus brazos estrellados. Cuando los egipcios miraban la Vía Láctea serpenteando por el cielo, probablemente veían su cuerpo luminoso extendiéndose de horizonte a horizonte.

¿Quién fue Nut en la mitología egipcia y cuál era su función como diosa del cielo?

¿Cuáles son los orígenes de Nut en el panteón egipcio?

Para entender a la diosa del cielo Nut, tenemos que remontarnos al principio de todo, cuando el universo egipcio apenas empezaba a tomar forma. Ella no surgió de la nada; era hija de Shu, el aire que respiramos, y Tefnut, la humedad que da vida. Formaba parte de esa segunda generación divina que los sacerdotes de Heliópolis colocaban en su gran esquema del universo, la famosa Enéada. Los textos más antiguos que tenemos, escritos hace más de 4,000 años en las paredes de las pirámides, ya hablan de ella como si fuera una divinidad muy antigua. Para los egipcios, el cielo no era simplemente un espacio vacío; era Nut, una madre protectora que los cubría cada día y cada noche. Lo que empezó como una forma de explicar por qué el cielo estaba arriba y la tierra abajo, se convirtió en toda una teología compleja, con miles de años de historias, rituales y arte dedicados a esta diosa.

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Nut, la diosa egipcia del cielo

¿Cómo se relacionaba Nut con las otras deidades principales del antiguo Egipto?

Las relaciones familiares de la diosa celeste Nut parten de su historia de amor con Geb, el dios de la tierra, una leyenda que es de las más dramáticas del panteón egipcio. Según la mitología egipcia, Nut y Geb era dos amantes eternamente separados: ella arriba, como el cielo, y él abajo, como la tierra, sin poder tocarse nunca más. De su unión nacieron Osiris, Isis, Seth y Neftis. Como madre, Nut tenía que lidiar con las peleas entre sus hijos (recordemos la historia de Seth y Osiris), pero su papel iba más allá de los dramas familiares.

Cada día tenía un papel clave en el ciclo solar: tragarse al sol al atardecer. Ra, el poderoso dios solar, entraba cada noche por su boca occidental y viajaba por su cuerpo durante las horas de oscuridad, para renacer de su vientre al amanecer por el este. Los egipcios veían este ciclo todos los días y pensaban: "Ahí va Ra otra vez, atravesando el cuerpo de Nut". Sus brazos marcaban los límites del mundo, el este y el oeste donde comenzaba y terminaba cada día. Era ella quien garantizaba que el sol volviera a salir cada mañana, manteniendo ese delicado equilibrio que los egipcios llamaban Maat, el orden cósmico del que dependía toda la existencia.

¿Por qué la diosa Nut pudo ser una representación de la Vía Láctea?

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La diosa Nut como representación de la Vía Láctea

Los egiptólogos creen que los antiguos egipcios veían la representación directa de Nut cuando observaban la Vía Láctea: su cuerpo arqueado, salpicado de estrellas, extendiéndose de un horizonte al otro. En ciertas épocas del año, especialmente en el antiguo Egipto, la Vía Láctea formaba un arco perfecto sobre el horizonte, como si fuera el cuerpo de una gigante celestial. El "Libro de Nut", encontrado en la tumba de Ramsés VI (un texto que mezcla astronomía con mitología de manera fascinante), nos da pistas adicionales sobre esta conexión. Los astrónomos actuales han recreado el cielo nocturno del antiguo Egipto con simulaciones por computadora, y la teoría tiene sentido. La forma en que la Vía Láctea se movía por el cielo egipcio coincide sorprendentemente bien con las representaciones de Nut. Y no son los únicos que vieron una figura divina en esa banda luminosa: culturas de todo el mundo han visto diosas, ríos celestiales o caminos de almas en la Vía Láctea. Los egipcios simplemente le dieron su propio toque, convirtiéndola en su amada diosa del cielo.

¿Cómo se representaba a la diosa Nut en el arte del antiguo Egipto?

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Representación de Nut, la diosa egipcia del cielo

¿Qué simbolizan los elementos iconográficos de la diosa Nut?

El arte egipcio nunca dejaba nada al azar, y con Nut esto es especialmente cierto. Cuando la pintaban o esculpían, cada detalle contaba una historia. Su cuerpo desnudo no era provocación, sino pureza cósmica, y esas miles de estrellas pintadas sobre su piel... cada una representaba un punto de luz en el cielo nocturno que los egipcios conocían tan bien. A veces la mostraban sosteniendo una vasija de agua sobre la cabeza. ¿Por qué agua? Porque los egipcios creían que más allá del cielo visible había un océano celestial, las aguas primordiales de las que todo había surgido. Sus brazos estirados no eran solo una pose dramática; marcaban literalmente dónde empezaba y terminaba el día. En algunas imágenes más elaboradas, le añadían alas, porque ¿qué mejor manera de mostrar que alguien pertenece al cielo que dándole la capacidad de volar? Los jeroglíficos que la acompañaban la llamaban cosas como "La Grande", "La que parió a los dioses", "Señora del Cielo"... títulos que dejaban bien claro que no estábamos hablando de una deidad menor. Cada elemento visual reforzaba la misma idea: Nut no solo vivía en el cielo, ella era el cielo, el contenedor de todo lo celestial, la estructura misma que mantenía el universo en su lugar.

¿Qué significado tiene la posición arqueada del cuerpo de la diosa Nut?

La pose de Nut es probablemente lo más icónico de toda su iconografía. Esa tensión en su cuerpo, ese arco perfecto... los egipcios estaban contando una historia profunda sobre la naturaleza misma del cosmos. Su cuerpo forma la cúpula celestial bajo la cual vivimos todos. Sus manos y pies, tocando la tierra en los cuatro puntos cardinales, delimitan literalmente el mundo conocido. ¿Pero por qué está así de tensa, como haciendo un esfuerzo sobrehumano? Porque según el mito, ella y Geb (la tierra) estaban tan enamorados que no querían separarse, y fue necesario que Shu, su propio padre, se interpusiera entre ellos para crear el espacio donde pudiera existir la vida. Ese esfuerzo constante de mantenerse arqueada representa la lucha eterna por mantener el orden contra el caos. Y hay más: esa curva sigue perfectamente el recorrido de la Vía Láctea en determinadas épocas del año. Algunos estudiosos incluso sugieren que el arco representa el viaje del sol a través de su cuerpo. El sol entra por su boca al oeste cuando se pone, viaja toda la noche por su interior, y renace de su vientre al este con el amanecer. Es geometría sagrada, astronomía y mitología todo envuelto en una sola imagen poderosa. Cada vez que un egipcio veía esta representación, recordaba que el universo se mantenía unido gracias al esfuerzo divino, y que cada nuevo día era un milagro de renacimiento.

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Papiro con una representación de la diosa Nut

¿Dónde podemos encontrar las representaciones más importantes de la diosa Nut?

Si quieres ver a Nut en todo su esplendor, tienes que visitar las tumbas de los faraones. El Valle de los Reyes es como una galería de arte dedicada a ella, especialmente la tumba de Ramsés VI, donde el techo es prácticamente un tratado de astronomía pintado con la diosa como protagonista. Allí está el "Libro de Nut" completo, con la diosa rodeada de textos que explican los movimientos de las estrellas y los planetas. Es como un planetario antiguo pintado en piedra.

Los templos ptolemaicos tardíos, como el de Dendera, también tienen representaciones espectaculares donde Nut aparece en complejas escenas astronómicas. Estos templos nos muestran que su culto no solo sobrevivió, sino que evolucionó durante milenios.

También en la parte interior de las tapas de los sarcófagos, justo sobre donde reposaba la momia, los egipcios pintaban a Nut con los brazos abiertos, como abrazando al difunto. Los papiros funerarios, especialmente las diferentes versiones del "Libro de los Muertos", están llenos de imágenes de Nut ayudando a las almas en su viaje.

Y luego están los papiros astronómicos más técnicos, como el Papiro Carlsberg, donde Nut aparece junto a cálculos matemáticos y observaciones estelares precisas. Si quieres ver estas maravillas hoy en día, el Museo Egipcio de El Cairo tiene piezas increíbles, al igual que el Británico y el Louvre. Cada una de estas representaciones, desde las más antiguas hasta las del período romano, muestra una consistencia sorprendente: tres mil años de historia y Nut seguía siendo Nut, arqueada sobre el mundo, protegiendo a los vivos y a los muertos.

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Nut a punto de devorar la barca del sol de Ra, en una pintura egipcia

¿Qué papel jugaba la diosa Nut en la transición de los difuntos al más allá?

¿Cómo protegía Nut a los difuntos según los textos funerarios egipcios?

Para los egipcios, la muerte no era el final, era más bien un cambio de dirección, y Nut era la guía cósmica en ese viaje. Los Textos de las Pirámides, esos escritos antiquísimos grabados en las paredes de las pirámides más viejas, están llenos de súplicas a Nut. "Oh Nut, extiende tus alas sobre el rey como las estrellas imperecederas", rezaba una fórmula típica. La imagen de una madre cósmica recibiendo a sus hijos muertos en un abrazo eterno. Al principio, este privilegio era exclusivo de los faraones, pero con el tiempo, cualquier egipcio que pudiera costearse los rituales apropiados podía aspirar a la protección de Nut. Los Textos de los Sarcófagos y el famoso Libro de los Muertos expandieron estas ideas. El alma del difunto, ese componente espiritual que los egipcios llamaban "ba", necesitaba viajar entre el mundo de los vivos y el de los muertos, y ¿quién mejor que Nut, que tragaba y paría al sol cada día, para mostrarle el camino? La fórmula 176 del Libro de los Muertos es especialmente reveladora: el muerto se identifica directamente con Ra, entrando y saliendo del cuerpo de Nut en un ciclo eterno. Esta promesa de renacimiento constante en los textos antiguos era lo que hacía a Nut tan crucial en el momento más vulnerable de la existencia humana.

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La diosa Nut representada en el interior de un sarcófago egipcio

¿Por qué se representaba a Nut en los sarcófagos egipcios?

Los egipcios eran genios del simbolismo, y lo que hicieron con Nut y los sarcófagos es simplemente brillante: pintar a la diosa del cielo en el interior de la tapa del ataúd transformaba ese espacio cerrado y oscuro en nada menos que el universo entero. Según la cosmogonía egipcia, el muerto no estaba atrapado en una caja; estaba descansando dentro del cuerpo de la diosa, rodeado de estrellas, como un astro más en el firmamento. Es una idea tan hermosa que casi duele. Desde el Reino Medio hasta la época de Cleopatra, esta práctica se mantuvo, evolucionando pero conservando su esencia. Los textos que acompañaban estas imágenes decían cosas como "Ella te ha envuelto en su nombre de 'Sarcófago', ella te ha atraído hacia sí en su nombre de 'Tumba'". Los egipcios literalmente renombraban el ataúd como el cuerpo de Nut. Y aquí viene la parte más inteligente: así como Nut tragaba al sol cada noche y lo paría cada mañana, se esperaba que hiciera lo mismo con el difunto. El sarcófago se convertía en un útero cósmico donde el muerto esperaba su renacimiento. Con el tiempo, estas imágenes se fueron sofisticando, creando mapas estelares, calendarios astronómicos, constelaciones... Todo tenía un propósito, guiarlos, protegerlos y especialmente asegurarles que la muerte no era el final.