El Caldero de Gundestrup: un tesoro de la mitología celta

El Caldero de Gundestrup es un recipiente ritual de la edad del hierro celta conservado en el Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague.
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El caldero celta de Gundestrup
Marcos Ribas Pérez | Mié, 04/16/2025 - 11:32
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El Caldero de Gundestrup es un recipiente de plata casi pura que constituye una de las joyas de la arqueología celta. Este caldero es como una cápsula del tiempo que nos trae mensajes directos de la Edad del Hierro europea. Las historias de dioses y héroes celtas bailan en sus paredes plateadas. Ahora puede verse en el Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague, donde cada día recibe las miradas asombradas de miles de visitantes.

¿Qué es el Caldero de Gundestrup y dónde fue encontrado?

Origen y descubrimiento en la turbera de Himmerland

En 1891, unos trabajadores daneses están cavando en una turbera de Himmerland cuando de repente se topan con algo que cambiaría todo lo que sabíamos sobre el arte celta. Un caldero gigantesco: 69 centímetros de diámetro, 42 de altura, y todo hecho con 13 placas de plata trabajadas con una delicadeza que te hace dudar si realmente es tan antiguo. Los arqueólogos de entonces se quedaron tan asombrados que algunos pensaron que era una falsificación. 

Descripción del caldero como un recipiente ritual

Este caldero era pura magia, un objeto sagrado que servía de puente entre nuestro mundo y el de los dioses. Las figuras divinas que lo decoran son sin duda su parte más interesante, especialmente el Cernunnos con cuernos de ciervo que preside la escena principal. Para los celtas, estos calderos eran básicamente portales dimensionales que les permitían entrar en contacto con el mundo de las divinidades.

Por desgracia, le falta una pieza clave: toda una placa superior que completaría el mosaico de imágenes. Las placas que tenemos fueron trabajadas con la técnica del repujado, pero los artesanos no se conformaron con eso: le metieron cuentas de vidrio en los ojos a algunas figuras. Este nivel de detalle te dice mucho sobre lo buenos que eran los plateros celtas en su trabajo.

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Decoración del Caldero celta de Gundestrup

Significado de su localización en un pantano danés

Para los celtas, los pantanos eran lugares donde la realidad se volvía borrosa, donde podías tocar el otro lado. Dejar el caldero allí no fue un despiste ni un intento de esconderlo de los romanos u otros pueblos invasores. Fue un regalo consciente a los dioses que vivían en esas aguas turbias y misteriosas. 

¿Cuál es la importancia del Caldero de Gundestrup en la mitología celta?

Representaciones mitológicas y figuras como Cernunnos

La imagen más importante del caldero ha sido identificada con la de Cernunnos sentado como un yogui prehistórico, con unos cuernos ramificados que marcan su importancia en el panteón y su control de la naturaleza. Este dios aparece rodeado de animales varios, con una serpiente cornuda en una mano y un torque en la otra. También aparece Taranis, el dios celta del trueno, y un desfile de criaturas mitológicas de todo tipo: grifos, leones, delfines... La presencia de estos animales tan poco vinculados al mundo celta es una muestra de las enormes influencias foráneas que recibió este caldero en su fabricación. 

Influencia en la percepción moderna de la mitología celta

Gran parte de lo que la gente piensa cuando oye hablar de los celtas viene directamente de este caldero. Sus imágenes han sido el combustible creativo de todo el mundo, desde profesores universitarios hasta diseñadores de videojuegos. Esta pieza se ha convertido en el referente iconográfico esencial de la Edad de Hierro celta, aunque hay que recordar que es solo una ventana pequeña a un mundo mucho más grande y complejo, por lo que muchos especialistas han advertido acerca de los peligros de dejarse llevar en exceso por sus imágenes. 

Conexiones con otros artefactos de la Edad del Hierro

El caldero no está solo en su grandeza. Tiene equivalentes por toda Europa, como esos carnyx (las trompetas de guerra con cabeza de bicho que aparecen dibujadas en sus placas) y varias armas ceremoniales repartidas por el continente. Todas estas piezas son una muestra del crisol de culturas e influencias que fue el mundo celta: técnicas tracias por aquí, motivos mediterráneos por allá, iconografía celta por todas partes...

De hecho, es muy posible que el Caldero de Gundestrup, o al menos algunas de sus piezas, fuera elaborado en Tracia, cogiera ideas del Próximo Oriente, y luego artesanos celtas le dieran los toques finales. Eso explicaría por qué su iconografía es tan rica y tan difícil de interpretar con seguridad.

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Decoración del Caldero celta de Gundestrup

¿Cómo está decorado el Caldero de Gundestrup?

Cada placa del caldero cuenta su propia historia, y todas juntas forman una saga épica que los expertos llevan más de cien años intentando descifrar. Y todavía no hay consenso total.

Descripción de plato central del Caldero de Gundestrup

En el fondo del caldero hay una escena de acción total: un toro enorme con una mujer encima blandiendo una espada. Tres perros están metidos en lo que parece ser una cacería brutal o algún tipo de combate ritual. Uno de los perros parece que ha muerto bajo las patas del toro. Los cuernos del animal, que debieron brillar como el oro (literalmente, porque estaban dorados), se perdieron hace siglos, dejando solo los agujeros donde iban. La hiedra en espiral bajo toda la escena recuerda que aquí había influencias grecorromanas. Esta placa es la joya de la corona del caldero, tanto por la técnica como por el arte puro y duro.

Descripción de las placas exteriores y sus motivos

Las seis placas exteriores son un catálogo de lo extraordinario que era el mundo imaginativo celta. En la placa a, un gigante barbudo agarra a dos figuritas mientras un jabalí flota sobre ellos. ¿Es un dios mostrando quién manda? ¿Una ceremonia de iniciación? Los especialistas no se ponen de acuerdo en la interpretación de la escena.

La placa b te muestra a alguien con caballitos de mar, uno en cada mano. La placa c presenta a un luchador con los puños arriba, listo para golpear, flanqueado por tipos en poses de combate. En la placa d, otro barbudo levanta ciervos por las patas traseras como si fueran cachorros, una demostración de fuerza que es prueba de la importancia de ese personaje.

Las placas e y f introducen personajes femeninos. Una está con bustos masculinos alrededor, mientras la otra sostiene un pájaro y un hombre y un perro en el otro brazo. 

Descripción de las placas interiores y sus motivos mitológicos

Si las placas exteriores son raras, las interiores son incluso más complejas de interpretar. La placa A nos regala la imagen más famosa: Cernunnos en todo su esplendor divino, rodeado de animales que lo miran con cara de sumisión. 

La placa B muestra a una mujer poderosa entre ruedas de carro, elefantes y grifos. ¿Una diosa guerrera? ¿La jefa suprema de algún culto? Una vez más, nos encontramos con multitud de interpretaciones. 

La placa C podría ser Dagda con su rueda cósmica hecha pedazos, mientras que la placa D nos ofrece una triple escena de sacrificio de toros.

La placa E contiene una escena muy interesante para comprender el mundo de la guerra entre los celtas: guerreros marchando hacia un caldero donde un gigante mete a un tipo de cabeza. ¿Un bautismo militar? ¿Guerreros celtas renaciendo? Los jinetes arriba, siguiendo a una serpiente cornuda, completan esta escena. 

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Decoración del Caldero celta de Gundestrup

Análisis de las escenas mitológicas representadas

El tema de la muerte y la resurrección aparece por todas partes, especialmente en la escena de los guerreros y el caldero gigante. Los animales no están de adorno: cada uno tiene su papel, desde los perros (¿guías del más allá?) hasta las serpientes cornudas (¿maestros de sabiduría antigua o símbolos de regeneración?).

Interpretación de las figuras y símbolos celtas

Cada generación de estudiosos ha ofrecido sus propias teorías. Las astas de ciervo podrían simbolizar el ciclo eterno de la naturaleza, como las estaciones pero en plan místico. Los torques, esos collares duros que aparecen por todos lados, eran símbolos de estatus y poder. Los patrones geométricos podrían representar conceptos del cosmos que se nos escapan completamente. La cruda realidad es que estamos leyendo una historia en un idioma del que solo entendemos algunas palabras sueltas.

¿Cómo llegó el caldero al Museo Nacional de Dinamarca en Copenhague?

Proceso de excavación y conservación

El rescate del caldero en 1891 fue una operación muy delicada. Visualiza la escena: trabajadores hasta las rodillas en barro sacando con cuidado infinito cada placa de plata de la turba que se pegaba como chicle. Cada pieza fue numerada, limpiada con la paciencia de un monje tibetano y estabilizada para que dos mil años de historia no se convirtieran en polvo entre sus dedos. El profesor Sophus Müller fue el encargado de armar el rompecabezas final, reconstruyendo el caldero según su mejor criterio. Algunos expertos actuales no están del todo de acuerdo con cómo lo armó y han propuesto otras formas. El debate sigue vivo.

Historia del traslado al museo nacional danés

Una vez que lo tuvieron montado, el caldero hizo su último viaje: desde los pantanos de Himmerland hasta la capital, Copenhague. El Museo Nacional de Dinamarca se convirtió en su hogar definitivo. Su llegada al museo marcó el comienzo de su segunda vida como embajador de un mundo que ya no existe más que en los libros de Historia.

Ahora mismo, el caldero es la estrella absoluta de la colección del museo. Miles de personas lo contemplan cada año, y cada una se lleva su propia idea de lo que significa. Para Dinamarca, va más allá de ser un tesoro nacional: es un cable que los conecta con un pasado europeo común, una prueba sólida de que las fronteras culturales siempre fueron más como sugerencias que como muros infranqueables.

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El caldero celta de Gundestrup

¿Qué teorías existen sobre la datación del Caldero de Gundestrup?

Discusión sobre su creación en el siglo II a.C

¿Cuándo se creó exactamente esta pieza? Los expertos no se ponen de acuerdo, y eso le da más interés al asunto. La mayoría apunta al siglo II antes de Cristo, basándose en cómo está hecho y las técnicas que usaron. Comparan las escenas con otros objetos celtas de esa época y encuentran parecidos que convencen. Pero otros investigadores opinan sin embargo que es más tardío y que podría datarse en los últimos tiempos antes de la conquista romana de las Galias, en el siglo I a.C. 

Comparación con otros artefactos de la Edad de Hierro

Cuando pones el caldero al lado de otras piezas de la Edad de Hierro, empiezas a ver conexiones fascinantes. Las formas de trabajar el metal, los dibujitos que usaban, hasta la manera de representar a los dioses... todo cuenta una historia de intercambios culturales. Es como si los artesanos de entonces estuvieran enlazados compartiendo ideas a través de las rutas comerciales.

Debates sobre su origen celta o influencias externas

Y llegamos al quid de la cuestión: ¿es el caldero celta puro o es una mezcla de todo un poco? Las influencias tracias están ahí, clarísimas, igual que ciertos toques mediterráneos. Quizás eso es lo más alucinante del caldero: nos enseña que el mundo antiguo estaba mucho más conectado de lo que a veces nos imaginamos. Los celtas no vivían aislados en su burbuja; eran como esponjas culturales, absorbiendo, adaptando y transformando todo lo que pillaban por el camino. El caldero es la prueba plateada y brillante de esa creatividad sin límites.