Cibeles, la otra Gran Madre

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Cibeles nació en Pesinunte, supuesta sede del dorado reino del legendario Midas, y lo hizo como diosa de la fertilidad. La antigua y extinta Frigia, en la que se situaba la ciudad de Pesinunte, ocupaba un vasto territorio de la península de Anatolia; una región bañada por el río Sakarya y conocida por su fecundidad; escenario de batallas de múltiples pueblos y lugar de paso de numerosas rutas que unían oriente y occidente, la región empezó a ser ocupada antes del siglo X a.C.. Allí, Cibeles representaba la fertilidad, se vinculaba con la Tierra y la naturaleza salvaje, y solía ir acompañada de dos leones. Además de su nombre, Kybele, también adoptó el de los montes en los que era centro de culto: Dindymon (en Pesinunte) e Idea (Monte Ida). Su propio nombre, Cibeles, se asocia con la Piedra Negra de Pesinunte, denominado Kubele, un betilo como la Lapis Niger romana o la mecana Kaaba.

Cibeles en Grecia y Roma

Los frigios mantuvieron ciertos vínculos con Grecia, y Cibeles no tardó en llegar al Peloponeso (en torno al s.V a.C.) y cruzar a Roma (s.III-II a.C.). Sin embargo, los cargos que esta diosa venía ostentando ya los poseían otras divinidades en la culturas occidentales que visitaba. Rea y Deméter en Grecia; en Roma, Ops y Ceres, todas ellas asociadas a la Tierra, madres nutricias por antonomasia, dueñas de lo oculto de la naturaleza, de lo mistérico, de lo primigenio... De este modo, aunque Cibeles mantuvo sus propios motivos, su identidad se fue diluyendo en cierta medida, y se acercaba a la diosa Rea, en Grecia, y en Roma, aunque en menor medida, a su equivalente, la sabina Ops.

Reverso Moneda Cibeles (Matri Magnae)Se convirtió en la nueva Magna Mater, puesto que su prole se componía del resto del panteón. Algo similar sucedió en el caso de la primitiva Ceres: en el año 495 a.C., una gran carestía en los campos hizo que los desesperados fieles atendieran un consejo de los libros sibilinos, y el imaginario romano adquirió para la diosa itálica Ceres el papel protagonista de los episodios del mito de Deméter. El mismo protocolo siguieron para la adopción de Cibeles en su registro de dioses, poco antes de entrar en el s.II a.C.: en base a los libros sibilinos se aconsejó llevar a Roma la Kybele (la piedra negra del culto a Cibeles), ubicada hasta entonces en Pesinunte.

Estatua Cibeles TronoEn Grecia y Roma, Cibeles suele ser representada como una mujer lozana, portadora de una corona de encina o, a veces, pequeñas torres que simbolizan las ciudades de las que es protectora. En cuanto a la postura, suele aparecer sentada en un trono, acompañada, al menos, de un león, o sentada sobre un carro tirado por dos leones. En la mano puede sostener el tímpano, atributo con que se caracteriza, que conjuga muy bien con la estrecha relación que tiene la diosa con la música ritual, y al que se hace referencia en el himno homérico 13, a la Madre de los dioses. Ovidio fue responsable de la difusión de la representación de la diosa al escribir las Metamorfosis, en concreto, el episodio de Atalanta e Hipómenes (Metamorfosis, X). Su vinculación con el pino procede del mito de Atis.

Cibeles y Atis

Atis era un piadoso pastor frigio que cuidaba de los servicios a Cibeles con diligencia, y ésta, naturalmente, le resultaba excepcionalmente benigna. La diosa había conseguido de Atis que se comprometiera a no casarse si deseaba que la beneficiosa simbiosis perdurara, y éste había aceptado, con tal de poder seguir siendo guardian del culto a Cibeles.

Atis olvidó su promesa y se unió a la ninfa Sangaride. Pero, ante la falta de respeto ante la diosa, ésta, para vengarse, provocó la muerte de la mujer de Atis, y a él mismo le hizo experimentar un frenesí que le hacía herirse. Justo antes de que se causara su propia muerte, Atis recibió la última atención de Cibeles, y fue transformado en pino.

Ahí radica, entonces, la consagración del pino a la diosa Cibeles, y los movimientos convulsivos y cargados de furor con que se movían en las danzas rituales dedicadas a la diosa frigia sus sacerdotes, eunucos conocidos como galos, por los gálatas, los habitantes de la región de Anatolia ubicada al este de Frigia, Galacia, o también curetes y coribantes, por la identificación de Cibeles con Rea.

Atys, en cinco actos

Portada del libreto de Atys de LullyEl mito de Atys fue escrito en forma de ópera en la segunda mitad del s. XVII por Jean-Baptiste Lully (música) y Philippe Quinault (libreto). Lully dio a la obra un cuadro psicológico complejo que, según parece, hizo que el Rey Sol, Luis XIV, se viera especialmente identificado en la ópera.

El reparto de personajes está compuesto por una multitud de seres superiores: musas, héroes, dioses, ninfas y otras personificaciones alegóricas. En el siguiente resumen de los actos no incluimos el Prólogo, que poco tiene que ver con el argumento de la obra, y no nos interesa.

Acto I - En Frigia, Atis espera con impaciencia la llegada de la diosa Cibeles. La ninfa Sangaride, prometida a Celeno, rey de Frigia, le revela a Atis el amor que por él siente y hasta entonces ha ocultado; pero, al verla, éste también confiesa su amor hacia ella. Llega Cibeles.

Acto II - Celeno y Atis se disputan el honor de ser el máximo sacerdote de Cibeles. La diosa, que siente especial predilección por Atis, lo elige a él, diciendo que no ha sido la boda próxima de Celeno la que la ha hecho descender, sino la propia presencia de Atis.

Acto III - El sueño de Atis, una de las escenas más conocidas de la obra, se reparte entre la música celestial y las advertencias contra los engaños a una deidad. Tras despertar, Sangaride le ruega socorro ante su inminente casamiento con el rey frigio, y Atis, rehuyendo la suspicaz atención que le profesa Cibeles, promete ayudar a la ninfa.

Acto IV - Sangaride tiene dudas del amor de Atis, pero éste la calma y se juran amor eterno. Seguidamente, como sacerdote máximo de Cibeles, Atis convoca al padre de Sangaride, el río Sangar, y le ordena que anule el casamiento de su hija con el rey Celeno; el río Sangar lo aprueba.

Acto V - Cibeles, dolida y deseosa de ejecutar su venganza contra Atis, a través de Sangaride, somete a aquél a un hechizo, quien, confundiendo a su amada ninfa con un monstruo, acaba con su vida. Al volver en sí, Atis entiende lo que ha hecho. Al intentar quitarse la vida, Cibeles lo transforma en un pino para evitar su suicidio. La diosa se lamenta por su pérdida y la obra termina.

Representación Atys de Lully. Diosa Cibeles

Megalesia o Ludi Megalenses

La celebración de los juegos en honor a la diosa ya la habían establecido los frigios. Los llamados juegos megalesios se desarrollaban en Roma desde la llegada de la diosa, en torno al año 204 a.C.. Tenían lugar del 4 al 10 de abril, al comienzo de la primavera, justo antes de los Ludi Ceriales, dedicados a la diosa Ceres, con cuya naturaleza, como ya hemos dicho antes, estaba muy relacionada. El festejo celebraba la llegada a Roma de la piedra Kybele del culto a la Magna Mater. La procesión de estos juegos destacaba por el tremuloso ruido provocado por los instrumentos con que los galos, vestidos de morado, danzaban en torno a la imagen de la diosa. Especial relevancia en estos juegos tendrían los responsables del culto a Atis, miembros de la Attideia, unos cultos de carácter orgiástico celebrados en el mes de marzo, que comenzaron con la inauguración en el Palatino del primer templo dedicado a Cibeles, en el año 191 a.C., y que cobrarían mayor fuerza con la llegada de esclavos y trabajadores frigios cuando Pérgamo pasó a formar parte del patrimonio de Roma, en el último tercio del s.II a.C.. Finalmente, estos cultos serían prohibidos por Teodosio a finales del siglo IV.

Estatua Cibeles Madrid




Bibliografía:
Howatson, M.C. Diccionario abreviado de la Literatura clásica. Coord.Trad. Antonio Guzmán Guerra. (Oxford Companion to Classical. Literature. Oxford University Press. 1989). Alianza Editorial. 1999, Madrid.
Humbert, Juan. Mitología griega y romana. Gustavo Gili. 2007, Barcelona.
Recursos electrónicos:
Enlace a Andrés Puente, Mariano. Cibeles, una emigrante asiática, y Opera Guide

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